LA MICROBIOTA MATERNA

La microbiota materna constituye una fuente predominante de la colonización inicial.

La microbiota gastrointestinal es adquirida rápidamente después del nacimiento, siendo relativamente estable durante la vida y esencial para el equilibrio interno humano.

En el parto, el recién nacido deja el ambiente intrauterino libre de gérmenes y entra en uno extra uterino altamente contaminado.

Es en las primeras horas después del nacimiento donde tiene lugar el proceso de colonización intestinal.

Una gran variedad de factores influye en el proceso de colonización inicial: 

  • la edad gestacional
  • el tipo de parto
  • la alimentación neonatal
  • factores genéticos

 

PROBIOTICOS Y PREBIOTICOS

Probioticos son microorganismos que nos ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunológico.

PROBIOTICOS Y PREBIOTICOS

Probióticos

Probióticos son microorganismos vivos que injerimos para que actúen en simbiosis por todo nuestro organismo.

La mayor parte de ellos (el 90% aproximadamente) están en el intestino que forma el conjunto de lo que llamamos microbiota.

La palabra probiótico viene del griego bios que significa vida, por lo que probiotico quiere decir en favor de la vida. Esto pone en evidencia el significado del vocablo antibiótico (en contra de la vida).

Simbiosis es la asociación de distintas especies en la que todos sacan provecho de su vida en común.

Nosotros les permitimos que vivan en nuestro cuerpo y ellos lo conservan sano para poder vivir en él.

Nos dan una lección a los humanos de cómo tendría que ser una convivencia inteligente de la humanidad con la Naturaleza.

Microbiota

Nuestra microbiota está formada, entre virus, bacterias, levaduras y hongos, por unos tres mil billones de seres con genoma no humano en nuestro organismo.

El significado de eso es que, en número, sólo algo más del 3% de nosotros es humano y el resto no lo es.

Pero esos probióticos que tomamos refuerzan la microbiota que llevamos instalada en nuestro interior.

Ésta separa los nutrientes que tomamos en nuestra alimentación pasándolos a la sangre a través de las paredes de los intestinos y velan por el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, previniendo, mejorando y eliminando enfermedades ocasionadas por alteraciones de dicho sistema.

Los probioticos también controlan nuestra felicidad generando el 90% de la serotonina que producimos y su íntima relación con el cerebro ha motivado que una rama de la psiquiatría use la microbiota intestinal para la sanación de enfermedades psíquicas, sabiendo que gran parte de los neurotransmisores cerebrales se fabrican en el intestino y no en el cerebro.

Se podría suponer que al tratarse de microorganismos el peso y volumen totales de nuestra microbiota podrían ser irrelevantes aunque su número sea elevado, pero si los reuniéramos formarían un órgano de mayor tamaño que el hígado y su peso sería de unos 2 kilos.

En esta página verán todos los productos de nuestra web que contienen probióticos. Presionando en PROBIOTICOS NATURALES (recomendados) podrá acceder a los que son 100% ecológicos y con mayor biodisponibilidad.

Los prebioticos son el alimento apropiado para la microbiota, compuestos principalmente de fibra.

Después de un tratamiento médico que haya podido debilitar seriamente nuestra microbiota se recomienda a la ingesta de probioticos de cápsula conjuntamente con probióticos naturales, que provienen de vegetales biológicos fermentados, durante un mes y se continúe sólo con probióticos naturales.

Es muy fácil saber si nuestra microbiota precisa de una ayuda de probioticos naturales por el olor de las heces.

MICROORGANISMOS. LA MICROBIOTA EN NUMEROS

La gran cantidad de microorganismos que nos habitan

Somos mas microorganismos que humanos

En nuestro cuerpo tenemos unos 10 billones (con b) de células con ADN humano (1×1013)   y nuestra microbiota se compone de unos 3.000 billones (también con b) de microorganismos (3×1015), unas 300 veces más, lo que significa que al mirarnos al espejo nuestra persona humana es tan solo el 3% de lo que vemos.

Si juntáramos todos estos (bichitos) que tenemos dentro de nuestro cuerpo formaríamos un órgano de un tamaño superior al del hígado y pesaría unos 2 kilogramos.

Si el “genoma” (ADN humano) lo componen entre 20.000 y 25.000 genes el “microbioma” (ADN microbiano) está formado por más de 3.000.000.

En cuanto al número de especies de nuestra microbiota los investigadores no se ponen muy de acuerdo y, según la procedencia de la fuente, oscila entre 1.000 y 30.000.

MICROBIOTA: CAMBIO DE ENFOQUE

MICROBIOTA

MICROBIOTA

Desde que Louis Pasteur descubrió los antibióticos estamos viviendo un mundo de bacteriofobia, y la medicina actual se basa en esos principios que nos dicen que todos los microbios y las bacterias son malos.

Pero eso está cambiando y unos valores nuevos están aflorando tanto en la medicina como en la investigación ya que tenemos en nuestro interior muchos de esos bichitos prácticamente desde que nacemos y no son malos, puesto que si lo fueran habríamos muerto hace tiempo.

Viven con nosotros en “simbiosis” o, lo que es lo mismo, tenemos una relación en la que todos ganamos. Ese conjunto de animalitos microscópicos reciben el nombre de “microbiota”, los organismos vivos que ingerimos para ayudarla se llaman “probióticos” y los nutrientes que tomamos para alimentarla se llaman “prebióticos”.

Fijaros en la etimología de las palabras que citamos aquí. Biótico viene del griego bios, que significa vida. Probiótico querrá decir en favor de la vida y antibiótico significa en contra de la vida. Sin duda esto necesita de alguna matización que iremos dosificando en próximos contactos.

 

Fermentado: Cómo hacer una ensalada prensada

Fermentado: cómo se hace

Ingredientes para el fermentado: col, zanahoria, nabo, colirabano, cebolla, lombarda, brócoli, apio e hinojo.

Se cortan las verduras en tiras finas y añadimos sal como la que nos pondríamos para una ensalada. Mezclamos para repartir bien la sal. La sal extraerá poco a poco el ácido láctico que producen los microorganismos.

 

Introducimos todo en una ensaladera y lo apretamos con la mano. Colocamos un plato encima que prense la verdura, lo cubrimos con un paño y lo dejamos a temperatura ambiente.

Comemos un poco cada día y guardamos el resto. A partir del tercer día se puede meter en un bote de cristal sin necesidad de refrigeración.

Ya tenemos el fermentado.

Con los días aumenta la cantidad de microorganismos que van a conservar la verdura sana y crujiente haciéndola cada vez un poco más ácida.

Si no disponemos de tiempo suficiente para hacerlo nosotros en casa siempre podemos comprar un fermentado ya hecho y nos aseguramos su calidad si es que tenemos poca experiencia. Os recomiendo algunos: ver productos